miércoles, junio 06, 2012

El umbral de los recuerdos sin sombra


Parado en el umbral recibo algunas brisas que niegan convertirse en cenizas, con el último aliento dejo entrar el dulce aroma de los recuerdos guardados en un placard de melancolía. Veo desfilar los trajes del proceso frente a la muchedumbre extasiada y sé que nunca habrá penumbra mientras haya tristeza. Escucho el susurro de desteñidas fotografías, me revelan que la melancolía tal vez haya sido creada para salvar al hombre de la tristeza y los tres tonos que escucho es la redención convertida en viento, es la comedia convertida en drama, que cambió para salvarme de los recuerdos caníbales.
Por el umbral desfilan los uniformes de no me olvides y por la lágrima que rueda por la piel sueña una reina convertida en musa. Su mandato real es enviarme a las puertas del pasado a buscar las oportunidades perdidas.
El mundo cambió en un solo chasquido de dedos, convirtiendo la espuma en sal, la responsabilidad en soga y al descorazonado en suicida.
A veces me pregunto para que sirve el pasado si todo es presente, sólo el umbral sabe la respuesta, mientras tanto deja entrar al pasado por una puerta y esconde la cura para toda la tristeza del mundo en otra.
A veces me pregunto, de que sirve vivir para siempre si a cada paso que damos sembramos una duda. Pero el cuidador del umbral me recuerda que los recuerdos tampoco vivirán por siempre. Y me pregunto, de que sirve un recuerdo si toda su existencia se extingue en un respiro. Para que sirve un recuerdo si no dura por siempre. Para que sirve una copa si no descansa junto a mis pies. 

1 comentario:

Germán Maretto dijo...

"¿Para qué sirve una copa si no descansa a mis pies?"
¡Buen final, Fer!

 
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