Encontré
escondido en lo más profundo de mi mente el artilugio que mantiene intacta mi
caja de cristal: el mundano caer de un grano de arena. Con las horas se
convirtió en el momento donde todo fue creado y en él resguarde el sueño de las
estatuas venciéndose.
Tan simple,
tan bello, tan fugaz es ese instante donde el indivisible desierto cae sobre sí
que todas las lágrimas bebidas, toda la poesía escrita, todos los silencios
maltratados caben allí.
En ese
reloj ignorado por el tiempo encontré el mecanismo que hace al mundo parar, en
ese instante me puse de pié y vi caer la ciudad.


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