martes, julio 24, 2012

De cómo se manifiesta el eclecticismo


Como el incansable humo de un tabaco en invierno crudo, las palabras brotan sin sentido de mi boca. El espesor de un prejuicio londinense se licua con el poco aire circundante y la realidad se bate a duelo con la ansiedad de lo incierto. Como un espectador pasajero sólo apuesto lo necesario para quedarme a respirar el humo embriagador de la indiferencia. La realidad es un fantasma lúgubre que apenas se distingue entre el humo, como si quisiera pasar desapercibido y aparecer de entre la niebla para morder la yugular de un amo distraído. La incertidumbre es una musa apenas cubierta por un manto de duda que no deja ver claramente que hay detrás, lo que acrecienta el deseo de rasgar el velo y recorrer su desierto. El final está casi anunciado, lo sentí cuando esquivé la primera voluta de humo y dentro de ella logré ver una lámpara de aceite apagándose.
La mañana pronto hará su anunciación y finalmente veré como algunos se aprovechan de su belleza para hacerse de un lugar en el libro de los infames. Cuando la realidad esté por dar su estocada final, la campana de la iglesia más alta sonará y yo habré salvado a la musa de despertar. Después de todo, esto sólo era un sueño lejano. En la realidad la última estocada fue asestada una noche de diciembre, y dejó mis manos imposibilitadas de tapar el sol para volver a soñar.

No hay comentarios.:

 
Licencia de Creative Commons
malos consejeros by Fernando Laurenti is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.