martes, noviembre 29, 2011

El desierto en un grano de arena

Algunas veces el desierto simplemente está desierto, otras veces su soledad lo convierte en un oasis de tristeza donde una laguna de lágrimas y silencio mantiene viva a la musa, que descansa sobre el pasto y con un dedo apunta a la noche y con el otro convierte la poesía en indiferencia. Bajo el manto azul de las estrellas, sobre el oasis de tristeza, la musa espera la tormenta que limpie el desierto de tanta melancolía y traiga desde lejanas realidades a un soñador que devuelva la fantasía. O tal vez es el soñador que, hastiado de tanta realidad, ha guardado un grano de arena en una caja de cristal para soñar con una musa inexistente, en un triste oasis, y así poder deshacerse de toda su melancolía en el viento del desierto. O tal vez la musa aburrida, hastiada de tanta melancolía, guardó a un soñador dentro de un reloj de arena, para poder girarlo y verlo caer para su diversión. Y verlo vivir vidas circulares, soñando sin rumbo con una musa que no existe, mirando entre sus manos un grano de arena que no es otra cosa que un grano de sal. Algunas veces la melancolía es solo melancolía y la musa solo se divierte. Algunas pocas veces el soñador despierta. Algunas muy raras veces el desierto es solo arena.

No hay comentarios.:

 
Licencia de Creative Commons
malos consejeros by Fernando Laurenti is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.