Todo lo que
esperaba tan afanosamente finalmente está acá, el tiempo, la música, el espacio
y ella. Pero ahora que lo tengo en mis manos, no sé como usarlos. Será que
finalmente la vida moderna me supo programar en cero. Sólo tres días duró la
inercia de la maquinaria, probé colores paganos, historias populares,
divagaciones intelectuales, y socialización de valores. Ahora que cumplí con
los deberes de la modernidad, me apresto a volver a soñar. Pero no logro
conciliar, veo los trazos del carbón, pero el papel aún esta en blanco. El
sueño no me vence, no me convence, y ella divaga alrededor, esperando por mí,
esperando que al fin tome coraje y salte al sueño y así poder arroparme,
abrazarme con su lengua de fuego y mantenerme dormido, soñando con ella. Mi
musa, ella que divaga alrededor, y me cuida. Ella que susurra besos en mis oídos
y me empuja. Ahora lo veo con claridad, ella siempre fue quien me empujó, hacia
abismos de mañanas, donde todo es incierto, donde no hay bestias, sólo espíritus
salvajes. Y acá estoy, aún despierto al borde del acantilado, esperando que
ella se acerque y susurre las palabras más tiernas que he escuchado en mi vida:
“sueña, inclínate hacia delante y sueña”. Yo se que ella está esperando allá
abajo para soñar conmigo, solo debo tomar coraje y dejarme caer, el tiempo, la
música, el espacio y ella, están acá, solo debo inclinarme hacia delante y
dejarme alcanzarlos.
lunes, octubre 03, 2011
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)


No hay comentarios.:
Publicar un comentario