La tiranía
de las agujas del reloj acecha mis sueños más profundos. Cuando es tarde?
Cuando es demasiado tarde? Cuando dejé de mirar la poesía del ocaso para mirar
el vacío de un minuto?
Y ella me pregunta: “cuando volteaste la silla hacia la pared donde el reloj dicta las leyes del tiempo?”
Y ella me pregunta: “cuando volteaste la silla hacia la pared donde el reloj dicta las leyes del tiempo?”
Algunas
veces me pregunto cuando va a estallar todo, cuando el tiempo se desvanecerá.
Tal vez la respuesta está en sus palabras. Siento su aliento detrás de mí, es
como un susurro en mi alma que me dice “estalla, estalla, las agujas ya casi se
tocan”.
La tiranía de las bestias no me va a
dispersar, porque detrás de mí hay un susurro que me empuja. Las bestias
atemorizan a los transeúntes con sus palabras insípidas, mas no a mí, porque a
sus palabras se las lleva el susurro de ella, mi musa, ese que se transforma en
el viento que todo empuja. “Estalla”, dice ella en mi oído, “estalla”, dice el
viento en mis alas.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario