Deslumbrado
por la analogía de la vida, como el reloj en mi pared, como la música en mis
oídos, como las estrellas en la noche. No quiero sorprenderme por el fulgor
artificial, es arduo pero no imposible, quiero respirar el aire de los sueños,
mantener mi espíritu salvaje. Las infinitas bondades de la vida real me invitan
a pasar, como el conejo blanco, a un mundo de sueños ficticios, donde nada es
locura, todo es real, donde la fantasía es racionalidad, donde los colores se
ven en gris. El tic-tac analógico de las estrellas me devuelven al sueño, por
poco quedo atrapado en la realidad. Aquí está mi lugar junto a mi musa y a la
melodía que emana de su corazón, este es mi sueño analógico y no quiero
despertar.
lunes, septiembre 26, 2011
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