Que escuche el que quiera escuchar.
En estos tiempos aciagos, en que la mente transita por túneles de sensaciones al extremo, que quebrantan su caparazón, debo mantener la locura para no caer preso de la amenazante cordura que quiere invitar a las almas libres a disfrutar de su prisión, donde existen los límites y las razones.
En estos tiempos en que debo mantener la locura, guío mi luz a las praderas sin fin, donde las estrellas son solo pequeñas luces titilantes que ordenan el cielo romanticista. Solo en la locura encontraré la escalera que me lleve al último piso del árbol más alto, con los frutos más amargos y los sueños mas dulces y reales.
En estos tiempos en que debo mantener la locura, solo en ella los sueños se vuelven realidad y los límites se dibujan con mis dedos, los mismos que me señalan el camino, los mismos caminos que dibujan la pradera con polvo de estrellas, las mismas que descubren mi locura en las letras.


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