lunes, julio 11, 2011

Personalmente


(creo que todo esto es una locura) Y un día de otoño la estrella en el balcón devolvió la melancolía donde debía ir, en las hojas de cobre que flotan junto a los árboles. La estrella de otoño me hizo recordar donde había dejado los tapones que la bastarda realidad me había hecho esconder. Y esa mañana gris la música volvió a sonar en mis oídos. Y mi cabeza volvió a ponerle letra.
La estrella de cobre me guía en la eterna lucha contra los molinos de cotidianidad. A veces ganan ellos, a veces gano yo, a veces gana la desesperación de sentir las cotidianas garras de las gárgolas que me exigen bajar al infierno y probar de la realidad. Pero los ensayos de la realidad no lograran doblegarme, porque los sabios que habitan en mí conocen la alquimia justa para reducir la realidad a una brisa putrefacta que se desvanece a mis pies. Y el pasto vuelve a crecer verde en una mañana de estrella en el balcón. Esa misma estrella de mayo que transforma el día en madrugada y la realidad se desvanece y mis oídos dejan de zumbar y mi mente pone letra a una melodía lejana que suena a locura pero que sabe a naranja con almendras.

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