En una
pequeña caja de cristal dejé guardadas las cuerdas que protege mi sueño.
El fuego a
mi alrededor se empecina en consumir todo lo bello del mundo, dejando a su paso
solo grises chimeneas de cemento.
A través del
cristal veo desatarse el infierno, las llamas se consumen unas a otras y chocan
contra mi pared. Olfatean el último atisbo de locura que queda y que
celosamente protejo de este lado del cristal.
Afuera todo
es gris, todo es real y cuento las vidas que debo esperar para abrir mi caja de
cristal y dejar que el sueño se esparza por el desierto y siembre la locura.
No se si
algún día me atreva a liberar mi sueño, por que sé que perderé la potestad
sobre él y las llamas vendrán a convertirme en una chimenea olvidada.


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