Muero cinco
veces antes de ver el sol incinerar el abismo.
Muero
cuatro veces antes darme cuenta como se extinguió la belleza en mis ojos.
Muero tres
veces antes de saber que la epidemia se acerca.
Muero dos
veces antes de de ver la poesía abandonada sobre la mesa de luz.
Muero una
vez antes de ver el sueño consumirse en la última luz de la madrugada.
Moriría mil
veces sólo para ver a la realidad consumiéndose infinitamente en la sonrisa de
mi musa.


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