Ríos de
cuerdas, que vienen hacia mí, me transportan a paisajes donde la gravedad de
las hojas se desvaneció en un amanecer de otoño. Escucho el metálico sonido de
las hojas chocando unas con otras y recuerdo las olas de Enero rompiendo contra
el atardecer. La melancolía desapareció sin dejar rastro, ya no encuentro mi
sombrero en todo el orden que reina a mi alrededor. Algunas veces miro a través
del vidrio extrañando el caos, pero solo veo las hojas caer. Otras veces veo
las hojas caer y recuerdo vagamente que hay poesía en su caída. Hay días en que
simplemente las hojas no caen, permanecen suspendidas en el recuerdo, esperando
que la poesía regrese y les recuerde las leyes de la gravedad.
martes, septiembre 11, 2012
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)


No hay comentarios.:
Publicar un comentario