Mis oídos vuelven a escuchar el susurro real que intenta arrancarme de mi mundo azul. En un micrófono suena Cash, en el otro, historias vacías, carentes de sentido. Mientras mi mente lucha y se despedaza para no sucumbir a la realidad, los monos chillan a mi alrededor, tratando de embriagarme con su lenguaje inteligible. Y se enredan en sus palabras y vuelven a desatar su ira contra mí. La cabeza se me parte en dos, en un lado suena Cash, en el otro los chillidos de los monos reales. Sus gritos son como cuchillas cortando las cuerdas que sostienen las alas que me elevan, que me llevan a lugares donde los monos son de cemento. Y los sueño profundamente, sueño que caen y se rompen en mil pedazos, como mi cabeza que se rompe en dos pedazos, de un lado suena Cash, del otro ya no llevo la cuenta.
lunes, agosto 29, 2011
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)


No hay comentarios.:
Publicar un comentario