Veo como
los monos se baten a duelo sobre razones que avergonzarían al batido de alas de
una mariposa y en algún lugar del mundo un soñador disfruta de un terremoto. La
discusión podría durar años, lo absurdo de su lenguaje permite que no se
entiendan unos a otros y la palabrería mediocre se transforme en una parodia
borgiana. Y en algún lugar del mundo una mariposa bate sus alas.
Ya no veo
la noche, el sol de primavera desterró la luna hasta el próximo Abril, y los
monos ya no duermen, la inexistente noche los atrapó en un duelo eterno por los
asuntos más insignificantes. La realidad comienza cada vez mas temprano y ya no
duermo, me dedico a extrañar la infinitud de la noche, la infinitud de los
sueños, la infinitud del caos. En la realidad los monos juegan con sus navajas
de papel, en los sueños una mariposa desata el caos y la ola expansiva produce
un terremoto en mi aquietada cabeza. Veo como una mariposa bate sus alas y los
monos corren para condenar su vida, para que nada los destierre de su realidad.
Mientras, yo miro al horizonte y espero el terremoto que viene a derrumbar el
día y devolver la noche.


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