
Los colores vuelven a oler en mis ojos los vientos de hojas de caramelo. Así como así la vida toma el color del licor y soy feliz nuevamente, con mochilas dejadas atras y sin zapatillas cruje el césped a mis pies despertandome al sueño que quiero que sea eternamente mi vida. La vida en la que aprendí que no se debe mirar al piso sino cuidar que no haya techo, porque así el viento podra llevar las hojas que remolinean en mis sueños, de color ocre y patagonia ahora, pero prisma después. El camino que trataba de encontrar, el que deberia haber seguido, no es otro que el camino que hago al andar, una mano delante de otra solo puedo equivocar en mi corazon, que sabe los atajos para volver a donde siempre estará, con una rama que raspa su armadura pero que no le quita el resplandor. He vuelto al camino que queria seguir, porque es el camino que hago, no el que debo ni el que debería de hacer. Y allí esta mi compañia de todo el viaje esperando a que llegue a correr a su lado.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario